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Nueve técnicas de entrenamiento en piscina para afrontar tu desafío en aguas abiertas

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La natación en aguas abiertas en una travesía a nado, un duatlón o un triatlón es, para muchos atletas, un significativo desafío: Visibilidad limitada, con posibles criaturas bajo el agua y con otros muchos nadadores que bracean y patalean a tu alrededor. Aunque para algunos no os sea posible un entrenamiento en aguas abiertas, hay técnicas similares que pueden practicarse en la piscina. Si quieres prepararte para afrontar tu desafío, te mostramos una serie de técnicas que te ayudarán:

  1. Practica entre un pequeño grupo de nadadores.

Uno de los motivos por los que podrías ponerte nervioso en aguas abiertas es el hecho de estar rodeado de cientos de personas. Con frecuencia, estas condiciones provocan ansiedad y pérdida de impulso, que conllevan a una caída de ritmo. Para evitarlo, nada con otros compañeros, uno al lado de otro, en un mismo carril; al principio será lento y te chocarás con ellos, pero poco a poco cogerás el ritmo. Así simularás la atmósfera que deberás vivir en el agua y aprenderás a mantener la compostura ante la proximidad de los demás participantes.

  1. Un buen inicio garantiza un buen final.

El objetivo de esta técnica es la de posicionarte en buen lugar, prolongando la resistencia y manteniendo el ritmo con el que comienzas la carrera. Para practicar tu método de inicio en la piscina, sal sin impulsarte contra la pared, da cinco o seis golpes con patada tijera y mantén el cuerpo recto, flotando sobre tu estómago y con los pies cerca de la superficie. Esta posición aumentará tu aceleración al máximo.

En caso de disponer de una piscina con entrada, practica el arranque en el agua. Aún en poca profundidad, levanta las rodillas lo máximo posible, como si saltaras una valla (recuerda que correr sobre el agua es más rápido que correr por el agua). Al sumergir las piernas, adopta una posición aerodinámica y da diez o quince golpes de sprint.

En la apertura intenta mantener sumergida la cabeza, ya que durante los primeros 70-75 metros no es necesario un campo de visión. Nadarás más rápido y no te perderás.

  1. Haz drafting con inteligencia

El drafting es esencial en la natación para aumentar la velocidad y reducir el gasto energético. La técnica consiste en nadar a los pies de otro competidor, ya que su movimiento creará un área de baja presión en la que habrá menos arrastre de agua; de modo que irás un 20% o 30% más rápido con menos esfuerzo. Practícalo con tu compañero de entrenamiento.

  1. ¿Sueles nadar en zig-zag?

El sighting permite al nadador comprobar su dirección y corregirla si se desvía de la trayectoria en línea recta. Para trabajarlo, nada tres o cuatro veces el largo de la piscina con la cabeza sin sumergir; primero, con el agua a la altura de la nariz y, poco a poco, a la altura de la barbilla. Procura no bajar las piernas, elevando la patada al nivel de la superficie, y fija un punto con la mirada para asegurar tu rectitud. Ten en cuenta que un sighting prolongado en la carrera hará que pierdas tiempo, así que realízalo cada ocho o diez brazadas.

Un buen modo de comprobar la rectitud de tu trayectoria es nadar con los ojos cerrados; si lo haces junto a las corcheras, te guiarás mejor y no te desviarás.

  1. Giro en boyas.

La vuelta alrededor de una boya la puedes practicar en la piscina con una tabla de flotación, primero en solitario y luego en grupo. Para dar la vuelta debemos hacer un giro de 90º cambiando de Crol a Espalda, damos un par de brazadas y otro giro de 90º, de Espalda a Crol. Practica con un giro a la izquierda y otro a la derecha. Al salir de la curva, mantén la cabeza bajo el agua y da una patada más potente para aumentar la velocidad y recuperar el ritmo de carrera.

  1. Practica con la misma distancia.

Los nadadores adquieren más confianza cuando nadan la misma distancia un día previo al evento. Por ello, es recomendable que nades en tramos de 400 metros para asegurarte una consistencia. Una opción es practicar un recorrido durante las seis semanas anteriores, aumentando la distancia gradualmente.

En realidad, la mejor manera de prepararse una competición es practicar. Cuanto más cómodo se sienta el nadador en el agua y su entorno, más eficiente será en la prueba. Así que realiza estas técnicas en la piscina y nada te cogerá desprevenido en mar abierto.

Fuente: http://triathlete-europe.competitor.com/

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